Anarquismo para anarquistas

Cualquier persona que crea en la libertad, en la ausencia de poder, al estudiar estas filosofías se encuentra que existen varios anarquismos radicalmente diferentes en algunos casos. Aquí pretendermos mostrar cual de todos ellos corresponde más con el ideal anarquista, esto es, qué anarquismo es más real.

En primer lugar, debemos definir que es el poder y la coacción. El poder es la capacidad de hacer que cierta persona o grupo de personas haga algo. El poder aumenta al poder influir en más parcelas de la vida de las personas que se hayen bajo el influjo de dicho poder. La coacción es el uso de la violencia física o la amenaza de la misma contra una persona o grupo de personas con el fin de que modifiquen sus forma de actuar. El poder y la coacción están intimamente relacionados. Nótese que el ejercicio del poder y la coacción son acciones activas, esto es, requieren que una persona o grupo inicien su ejercicio. El poder o la coacción no puede ser ejercido por nada más que personas.

En cierto sentido, el anarquismo entendido como ausencia de poder, no existe. Todos y cada uno de los regímenes que podamos imaginar situan el poder en cierta persona o grupo de personas. Puede ser un régimen democrático, comunista, fascista, oligarca, gerontócrata,… En ese sentido podemos decir que el anarquismo será la mejor aproximación posible a la ausencia de poder.

Es cierto que la concentración de poder va pareja de un incremento más que proporcional del mismo. Esto es, si todo el poder posible queda en manos de un único grupo de personas, ese poder es mayor que si el poder se divide entre varios grupos. Un ejemplo sería por ejemplo, un poder totalmente centralizado en un gobierno nacional, o, por otro lado, que parte del poder sea cedido a gobiernos locales. El el primer caso, la cantidad de poder que ejerce el gobierno central puede ser total. En el segundo caso, debido a la cesión de transferencias, y a la imposibilidad de colisión de los diferentes gobiernos locales, el poder total disponible para todos los gobiernos es menor. Dicho de otro modo, cuanto más se atomice la distribución del poder, menos poder habrá.

El extremo de la atomización en sociedad es el individuo. Si el poder se reduce a que cada individuo tiene poder sólo sobre sí mismo, alcanzaremos la minimización del poder. Nadie tendrá poder sobre nadie.

En este sentido, es el anarquismo individualista, también llamado anarcocapitalismo, la mejor aproximación al ideal anarquista.

Existe otra aproximación al problema. Es la definición de anarquismo como ausencia de coacción.Nótese que la necesidad de la coacción se debe directamente a que el reparto de poder es asimétrico. La coacción es una muestra del gradiente de poder desde quienes lo detentan hacia quienes no. Si en una sociedad, todos los individuos tienen el mismo poder, el gradiente de poder es cero, y por tanto la coacción, la tensión del poder, desaparece. Por tanto, en este caso particular, la resolución al problema es, si cabe, más simple. Existe un sistema, y solo un sistema en el cual la coacción no existe, o de existir es considerada un delito en cualquier caso,i.e.si es practicada por cualquier persona o grupo. Este es, de nuevo, el anarquismo individualista o el anarcocapitalismo. Al no tener poder ningún individuo sobre ningún otro, la coacción pasa a ser algo ilegal.

Como hemos demostrado, cualquier otro sistema político , en tanto que conlleva un reparto desigual del poder, requiere de la coacción, esto es de la institucionalización de la violencia.

Nótese que es ilusorio defender que el parlamento, o las asambleas proletarias son un sistema de reparto equitativo de poder. Tanto la democracía, como las asambleas anarco-comunistas son de adscripción obligatiora, lo cual demuestra ya una coacción y muestra que hay un gradiente de poder entre la asamblea y el individuo.

La única ausencia de coacción se puede dar si nadie puede obligar a nadie a nada, si somos los únicos dueños de nuestra vida y lo que de ello se deriva.

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