Mía espera a su mamá Raquel

11 la rata paradoja_carcelaria_peq

Por Francisco Sánchez / Ilustración: LaRataGris

Paco Sánchez

Raquel Marinero está encarcelada en una prisión de Murcia, separada de su pequeña hija Mía, a la que dio a luz en la cárcel. El Gobierno español no tiene piedad ni humanidad con ella. Hasta ahora, de poco han servido las más de 140.000 firmas recogidas por su madre, Cristina, en su campaña para que se le conceda el indulto a su hija. Raquel lleva ya más de cuatro años entre rejas, desde que con 19 años fue detenida en un aeropuerto de Costa Rica con la vida y la muerte en las entrañas: el feto que le crecía dentro y las 55 bolas de cocaína que llevaba en su interior.

Condenada a cinco años y cuatro meses, en 2013 fue trasladada a la prisión madrileña de Aranjuez junto a Mía, que ahora tiene tres años. Cuando llega la noche sueñan que están juntas en su casa de Cartagena. Bueno, eso es lo que sueña Raquel, porque en el caso de Mía quizá la noche le traiga más bien imágenes de ella en un parque junto a su madre y su abuela, y palomas revoloteando a su alrededor. Cuando Raquel arreglaba a Mía para que saliera de paseo con las voluntarias que iban a la cárcel de Aranjuez, la niña le decía a su madre: “Paseo tú, paseo tú, paseo tú”. Y se la llevaban llorando mientras repetía la frase. Ahora, Mía vive con su abuela, porque en la cárcel murciana de Campos del Río no hay módulos para madres.

¿No dicen que en nuestro país existe el indulto? La ley que lo regula es del 18 de junio de 1870. En los últimos años, los distintos gobiernos de España han realizado una serie de indultos muy controvertidos, incluyendo banqueros, alcaldes y altos cargos condenados por corrupción y hasta policías condenados por torturas. En noviembre de 2012 el Gobierno de Rajoy indultó por segunda vez a cuatro mossoscondenados por torturas, conmutando las penas de prisión por multas.

Aun así, Alberto Ruiz-Gallardón, uno de los ministros de Justicia más nefastos en la historia de España, tuvo la desfachatez de decir públicamente que “nunca he concedido un solo indulto en casos de corrupción”. En realidad, su Ministerio concedió en dos años más de media docena de indultos a cargos públicos o funcionarios municipales condenados por delitos de malversación de fondos o prevaricación urbanística, uno de ellos el de Tomás Gómez Arrabal, exalcalde de la localidad malagueña de Valle de Abdalajís, del PP.

Y lo peor es que este Gobierno no ha reformado la ley del indulto, pese a las promesas que el propio ministro de Justicia, Rafael Catalá, realizó nada más sustituir en el cargo a Ruiz-Gallardón. De hecho, hace unos meses el PP votó ‘no’ a la propuesta de reforma del PSOE que pedía prohibir los indultos para casos de corrupción. Quizá lo hizo pensando en Jaume Matas, Carlos Fabra, Rodrigo Rato o lo mismísima Pantoja.

Y mientras que el exregidor ‘popular’ malagueño está en la calle y se va de cañas cuando le viene en gana, Raquel sigue consumiendo sus años entre tristes muros. Regularmente manda sus cartas escritas con rotuladores de colores a su hija y a su madre Cristina. Misivas que dicen cosas con estas: “Gracias por ser como eres. Gracias por ser mi madre, por no haber tirado la toalla nunca conmigo. Gracias por ser la mejor abuela del mundo. Lucho por que muy pronto pueda disfrutar de mi princesa muy lejos de estas cuatro paredes en las que me encuentro”.

Anuncios