La Hipótesis Anarquista o Badiou, Žižek y el prejuicio anti-anarquista

Enviado por NoticiasALB en Mar, 06/09/2016 – 20:19

Por Gabriel Kuhn
Traducido por Iván Darío Ávila Gaitán1

Este ensayo fue escrito en el verano de 2011, después de que Slavoj Žižek vistiera una camiseta de Lenin durante su diálogo con Amy Goodman y Julian Assange en Londres. El diálogo fue sostenido el 2 de julio del 2011 y organizado por el Frontline Club. 

La “Hipótesis Comunista” de Alain Badiou descansa sobre una simple aunque importante convicción: necesitamos ser capaces de imaginar algo diferente al capitalismo y la noción de comunismo lo hace posible. Sin embargo la forma en que Badiou comprende el comunismo continúa siendo bastante vaga, lo define como “una Idea con una función reguladora, antes que un programa”2. Al igual que su amigo y aliado comunista, Slavoj Žižek, Badiou considera fallidos todos los intentos de implementar el comunismo durante el siglo XX. Mientras Badiou habla algo desalentado acerca “de los aparentes, y a veces sangrientos, errores que significaron ciertos acontecimientos ligados a la hipótesis comunista”3, Žižek corrige a Stephen Sackur, presentador de “HARDtalk” de la BBC, quien llama al comunismo un “fracaso catastrófico”, y prefiere referirse a éste como un “fracaso total”4. No obstante, Badiou y Žižek son las estrellas centrales de una serie de populares conferencias comunistas que se iniciaron en el 2009 con un evento en Londres, basado, en términos de Badiou, en la convicción de que “la palabra “comunismo” puede y debe adquirir hoy un valor positivo una vez más”.5         

Exceptuando las corrientes individualistas, primitivistas y anti-izquierdistas del anarquismo contemporáneo, casi todxs lxs anarquistas —y no solo lxs auto-denominadxs “anarquistas comunistas”— apoyarían lo anterior. El “comunismo” constituye una idea cercana a la mayoría de los corazones anarquistas, la cual implica una sociedad basada en igualdad de derechos, justicia social y solidaridad, antes que en la competencia. La perspectiva de Badiou parece particularmente atractiva para lxs anarquistas por sus cuestionamientos tanto al Estado como al Partido, según él: “La existencia de un Estado coercitivo, separado de la sociedad civil, no debe presentarse más como una necesidad: un largo proceso de reorganización basado en una asociación libre de productores lo conducirá a su extinción”6. Además, “… el principio estatista resultó estar corrompido en sí  y, a largo plazo, terminó siendo ineficaz”7. Cuando Badiou argumenta que “tenemos que asumir el reto de pensar la política por fuera de su sujeción al Estado y fuera del marco de los partidos”8, Benjamin Noys tiene razón al señalar que “los anarquistas bien podrían responder que esto ha sido exactamente lo que el anarquismo ha estado haciendo por lo menos desde hace doscientos años”9, sin embargo Badiou o Žižek parecen no incluirlo dentro de sus intereses.

Alain Badiou

Algunas de las afirmaciones más impertinentes sobre el anarquismo en la “Hipótesis comunista” alcanzan su quid con el siguiente comentario:

“Sabemos que hoy todas las políticas emancipadoras deben ponerle fin al modelo del partido, o de múltiples partidos, para pasar a afirmar políticas “sin partido”, aunque, al mismo tiempo, sin caer en la figura del anarquismo, el cual no ha constituido más que la crítica vana, el doble o la sombra de los partidos comunistas…”10.

Esta caracterización del anarquismo es sencillamente falsa. En varios países, hubo vívidos movimientos anarquistas mucho antes de que los partidos comunistas emergieran. Ideológicamente, también la concepción común del anarquismo como hermano menor del comunismo es infundada. Antes del choque entre marxistas y bakuninistas en el Congreso de la Internacional de Trabajadores de 1872, el marxismo y el anarquismo se habían desarrollado como dos corrientes independientes dentro del movimiento socialista.

Slavoj Žižek

La principal evaluación que Žižek hace del anarquismo ocurre durante una entrevista con Doug Henwood durante el año 2002 (quien desafortunadamente celebra a Žižek como alguien a quien no le importa ser “políticamente correcto”; haciendo eco de las diatribas conservadoras acerca del aparente límite a la libertad que implican las demandas por normas éticas para las relaciones sociales –que algunos de estos esfuerzos pierdan el objetivo no desacredita el principio):

“Para mí, la tragedia del anarquismo reside en que llegas a tener una sociedad secreta autoritaria tratando de alcanzar metas anarquistas. […] Tengo contactos en Inglaterra, Francia, Alemania, entre otros —y todo el tiempo, detrás de la máscara de este consenso, había una persona, aceptada por algunas reglas no escritas, como maestro secreto. El totalitarismo era absoluto en el sentido de que las personas pretendían que eran iguales, pero todas le obedecían”11.    

Yo no me atrevo a hacer comentarios sobre la situación en Inglaterra y Francia, pero en lo que respecta a Alemania, me encantaría saber quién es el “maestro secreto” del movimiento anarquista. Tal vez Žižek tiene amigxs que poseen influencia sobre las sectas secretas anarquistas –no sería sorprendente que lxs tuviera–, pero puedo garantizar que éstos no juegan ningún papel en el movimiento anarquista alemán, y mucho menos tienen una influencia relevante en el mismo.    

Žižek también afirma: “El segundo punto es que tengo problemas con cómo el anarquismo se apropia de los problemas de hoy. Creo que necesitamos más organización global. Creo que la izquierda debe romper la ecuación de que más organización global significa más control totalitario”.12

¿Desde cuándo anarquismo es igual a rechazo de organización global? Lxs anarquistas siempre han estado involucradxs en lo que una vez se llamó el movimiento “anti-globalización”, también fueron lxs primerxs en apuntar que la globalización per se no constituía el problema, sino la globalización “corporativa” o “neoliberal” –conceptos alternativos como “movimiento alterglobalización” son resultado de estos debates.

En segundo lugar, mientras que algunxs anarquistas contemporánexs podrían fruncir el ceño ante la idea de cualquier tipo de organización –a nivel mundial o no–, de ninguna manera es cierto que el movimiento anarquista contemporáneo, en su conjunto, es anti-organizacional. De hecho, el llamado plataformismo, un movimiento anarco-comunista basado en la “Plataforma Organizativa de la Unión General de Anarquistas”, propuesta por Nestor Makhno y sus compañerxs en el exilio de París en la década de 1920, ha experimentado un fuerte resurgimiento durante los últimos años. La red Anarkismo –un verdadero ejemplo de organización global de base– constituye uno de los proyectos anarquistas más fuertes de nuestro tiempo. Curiosamente, lxs plataformistas son comúnmente criticadxs como “leninistas” por lxs anarquistas anti-organizacionales –tal vez hay algo más en el anarquismo de lo que Žižek piensa. La ignorancia de Žižek puede provenir del simple hecho de que para entender verdaderamente a los movimientos sociales debemos escuchar. Como David Graeber ha dicho, “¿podríamos imaginar a alguien como Žižek, incluso en fantasías, escuchando pacientemente las demandas de las asambleas de democracia directa de El Alto?”13.

David Graeber

Dado el peso intelectual sobre el que Badiou y Žižek construyen su reputación, la poca profundidad en su crítica al anarquismo es curiosa. Parece basada en pequeños pero antiguos prejuicios anti-anarquistas presentes en el pensamiento marxista. El citado comentario de Badiou, es característico de alguien que una vez aprendió que el anarquismo era una ideología hermosa pero burguesa y nunca se molestó en echar un segundo vistazo. El marxismo ha considerado durante mucho tiempo al anarquismo como un movimiento utópico sin teoría substancial. Es verdad que el anarquismo no tiene a Marx ni análisis económicos comparables, sin embargo esto no significa que la teoría anarquista sea pobre –es más bien pobremente conocida. A diferencia de la teoría marxista, con cien años de desarrollo parcialmente patrocinado por el Estado y clases académicas bien establecidas, la teoría anarquista se ha formado, en gran medida, por fuera de la academia, en medio de la reflexión colectiva sobre las fuerzas sociales y de proyectos donde nos involucramos directamente. Los ejemplos van desde los círculos de estudio anarcosindicalistas y el movimiento Escuela Moderna del temprano siglo XX, hasta la cultura anarquista del Zine y el proyecto Crimental. Como resultado, la teoría anarquista es por lo general más tangible, adaptable e inspiradora que la teoría marxista, incluso careciendo de palabras impronunciables y meditaciones abstractas. Lo más importante, lxs anarquistas han desarrollado ideas acerca de las dinámicas de poder, autoridad e ideas sobre el Estado, de las cuales lxs marxistas podrían beneficiarse. Hasta Badiou hace concesiones como la siguiente:

“El marxismo, el movimiento de trabajadores, la democracia de masas, el leninismo, el partido del proletariado, el Estado socialista –todas las invenciones del siglo XX– ya no son útiles. En el plano teórico sin duda merecen mayor estudio y consideración, pero en el plano de la política práctica han devenido inviables”14.

En 1871, Mijaíl Bakunin escribió en Dios y el Estado: “Es la característica del privilegio y de toda posición privilegiada matar la mente y el corazón de los hombres. El hombre privilegiado, sea políticamente o económicamente, es un hombre depravado en mente y corazón. Ésta en una ley social que no admite excepción, y es tan aplicable a naciones enteras como a clases, corporaciones e individuos”15. Para evitar cualquier malentendido: aunque creo que muchxs marxistas carecen de apertura en lo que se refiere al anarquismo, la intención de este ensayo no consiste en asestarle un golpe al marxismo. El sectarismo es un problema que atraviesa a toda la izquierda. Mis simpatías personales han sido siempre con el anarquismo antes que con el marxismo, pero mis simpatías personales no son muy importantes. Nunca he estado interesado en condenar marxistas y no lxs veo como lxs inevitables traidorxs de lxs anarquistas. A veces lxs marxistas se alían con lxs anarquistas, a veces no. Lo mismo es cierto para Cristianos, campesinxs y conductorxs de autobús. Por supuesto que la historia conoce varios incidentes donde marxistas han sido traicionadxs por anarquistas, pero anarquistas han sido traicionadxs por anarquistas también. Lo importante es tener un objetivo común, llámese abolición del sistema estatal o solidaridad en la lucha.

Permítanme volver a Bakunin. Ciertamente, él no es la figura histórica que Badiou o Žižek abrazarían. Badiou o Žižek parecen exclusivamente impresionados por figuras históricas que han sostenido el poder. Personas como Robespierre, Lenin, Stalin, Mao. Incluso la política contemporánea es discutida en términos de Sarkozy, Chávez y Berlusconi, antes que en términos de los movimientos pacifistas, ecologistas o de justicia social (que Žižek no le preste mucha atención al movimiento de liberación animal resulta poco sorprendente dada su predicción de que lxs vegetarianxs se convertirán en “degeneradxs”16). No obstante, la intención de este artículo está lejos de ser atacar a Badiou o Žižek. Ellos hacen contribuciones extremadamente importantes al debate radical, estoy seguro de que se esfuerzan genuinamente por un mundo mejor y es alentador ver pensadorxs radicales en los medios hegemónicos.    

Ambos parecen ser compañeros agradables y el hiperactivo Žižek es particularmente difícil de odiar. Aunque el sentido del humor de Žižek puede ser tan problemático como su fascinación con los hombres poderosos. Uno no tiene que ser “demasiado sensible”, “draconiano” o “moralista”, para discrepar con las constantes referencias a las personas que presidían los gobiernos que mataron, torturaron y encarcelaron a millones de personas, sobre todo cuando se está hablando de “concebir la idea del comunismo como un movimiento real” (Žižek)17 y de “marcar el comienzo de la tercera era de la existencia de la Idea” (Badiou)18. Esto también aplica al deseo de Žižek de enviar a las personas que exclaman eslóganes anti-gubernamentales al Gulag19. Conozco a esas personas, tal vez esto lo hace menos divertido.

Simon Critchley

Durante un acalorado debate, tras la odiosamente titulada (Resistir es Rendirse) crítica de Žižek al texto Infinitely Demanding de Simon Critchley en London Review of Books20, Critchley no se pudo contener en su crítica a Žižek:
       
“Como Carl Schmitt nos recuerda —y no debemos olvidar que este jurista fascista era gran admirador de Lenin— existen dos grandes tradiciones anti-parlamentarias, la izquierda no liberal: autoritarismo y anarquismo. Si Žižek me ataca con la característica violencia leninista por pertenecer a esta última, resulta evidente la facción que apoya. […] Para Žižek, todo esto es irrelevante; estas formas de resistencia [grupos de la sociedad civil, movimientos indígenas, movimientos alter-globalización y anti-guerra] son simplemente “la entrega”, rendirse. Él muestra una nostalgia viril por la dictadura, la violencia política y la crueldad”21.

Con toda la simpatía que siento por Žižek, es difícil defenderlo de tales alegatos.

Sin embargo, permítanme volver al argumento de que necesitamos un concepto que mantenga viva la idea de algo allende el capitalismo. Yo comparto esta iniciativa de todo corazón, aunque, en tiempos postmodernos, las objeciones son obvias: un concepto “arreglado” fomenta políticas identitarias, se apodera de las diferencias, demanda hegemonía y limita las opciones tácticas. Entiendo estas objeciones, hay buenos argumentos para soportarlas. Pero una fuerza “diversa” puede convertirse en una fuerza difusa y por lo tanto frágil. El principio “divide y conquistarás” es aún piedra angular de las políticas autoritarias. Además, no basta con decir que una fuerza específica se encuentra conectada con otros cientos de fuerzas –ésta debe ser articulada con ellas. Y si estas conexiones concretas existen, entonces por qué no llamar a la red de fuerzas por un nombre común. Un nombre común posee dos ventajas, imperativas para las políticas de masas: las personas se sienten parte de una fuerza común y son capaces de hacer presión colectiva sobre el enemigo. Si no tienes un nombre común, no tienes un movimiento común, por lo menos no ante el ojo público –estar en el ojo público es esencial si deseas promover una masa crítica que haga posibles cambios estructurales.

La pregunta que se levanta aquí es si el nombre “anarquismo” no sería un nombre más prometedor que “comunismo”. Esta es una cuestión estratégica. Favorecer el nombre “anarquismo” no significa necesariamente que se encuentre algo incorrecto con el nombre “comunismo”. De hecho, podríamos pensar que el verdadero comunismo equivale al verdadero anarquismo. Sin embargo, creo que el nombre “anarquismo” tiene ventajas sobre el nombre “comunismo” en tanto significante para el Otro del capitalismo. Especialmente hoy, cuando la mayoría de la gente, justo como Badiou y Žižek, asocian al “comunismo” con la tradición marxista antes que con la anarquista.

1. El anarquismo no tiene una historia de totalitarismo, Gulag y ejecuciones masivas.
2. El anarquismo no se centra en las ideas de “grandes hombres”. Esto no quiere decir que el anarquismo no tenga problemas de dominación masculina, éstos son inconvenientes reales. Pero los “grandes hombres” del anarquismo (Bakunin, Kropotkin, etc.) tienen mucha menos influencia sobre lxs anarquistas contemporánexs que sus contrapartes marxistas. Es difícil ser tomado seriamente como marxista si no se ha estudiado a Marx, Lenin y Mao. Entretanto, muchxs anarquistas contemporánexs nunca han levantado un libro de Bakunin, Kropotkin o Malatesta. De hecho,  a veces uno podría desear un poco más de interés histórico y estudio. En general, sin embargo, la falta de respeto es productiva y contribuye a la vitalidad del anarquismo.
3. Lo más importante, las ideas anarquistas constituyen hoy el corazón de la mayoría de movimientos sociales. Aunque las ideas marxistas continúan jugando un rol en los movimientos sociales, sus fortalezas actuales parecen ser los partidos marxistas tradicionales y el mundo académico. Lxs activistas sociales autónomxs, en su mayoría, utilicen el término o no, se adhieren a los principios anarquistas: anti-autoritarismo, organización horizontal; acción directa; toma democrática de decisiones. Hace diez años, David Graeber resumió el credo de los “nuevos anarquistas” en New Left Review así: “Se trata de la creación y promoción de redes horizontales en lugar de estructuras de arriba hacia abajo como si fueran Estados, partidos o corporaciones; redes basadas en los principios de descentralización, democracia de consenso no jerárquica”22. Los valores centrales de comienzos del siglo XX evocan lo mismo. En el 2005, Richard Day ofreció un testimonio integral de estas cuestiones en su libro Gramsci Is Dead: Anarchist Currents in the Newest Social Movements. Todavía suena convincente la apreciación de Day según la cual “una orientación hacia la acción directa y la construcción de alternativas a las formas estatales y corporativas abre nuevas posibilidades para el cambio social radical, que no pueden ser imaginadas a través de los paradigmas existentes”, además “ofrece el mejor chance que tenemos para defendernos de las sociedades neoliberales de control”23.

Richard DayRichard Day pertenece a una nueva generación de académicxs anarquistas que desafían el predominio marxista en las universidades. Iniciativas como las Redes de Estudios Anarquistas, que han emergido en el Reino Unido y Norte América, libros como Constituent Imagination: Militant Investigations, Collective Theorization (AK Press, 2007) yContemporary Anarchist Studies: An Introductory Anthology of Anarchism in the Academy (Routledge, 2009), y conferencias como la anual Renewing the Anarchist Tradition (RAT), organizada por el Institute for Anarchist Studies, contribuyen a reducir la brecha. Aunque estas incursiones anarquistas en el discurso académico deben ser bienvenidas como vigorizantes del debate intelectual, también pueden llegar a ser insinceras si no van acompañadas por una crítica a fondo de la institución y de su propio papel en ella. Como Deric Shannon escribe en su excelente contribución a Contemporary Anarchist Studies:

“No es bueno ignorar el hecho de que las carreras académicas son a veces construidas por fuera de las políticas radicales en general y del anarquismo en particular. Esto no sugiere que debamos abandonar nuestros empleos (los cuales, después de todo, nos permiten enseñar las ideas anarquistas a nuevas generaciones). Es importante, sin embargo, que reconozcamos nuestros intereses profesionales de manera honesta y abierta. Nuevamente el arribismo academicista ha infectado a un buen número de perspectivas emancipadoras. Si queremos evitar esto se requiere apertura, honestidad y, lo más importante, conversaciones reflexivas sobre nuestros intereses y trabajo”24.

Cada académicx anarquista también debe seguir el consejo de Shannon sobre “resistir el arribismo academicista, la institucionalización y la domesticación que otras perspectivas emancipadoras han encontrado con su ingreso a la Academia”25. Shannon identifica los siguientes aspectos claves: “Encuéntrame en las calles. Habla abiertamente y reflexivamente sobre los intereses propios. Habla con lxs estudiantes acerca de los constreñimientos institucionales. Resiste a la rigidez ideológica. Escribe, publica y discute fuera de la Academia. No desperdicies energía”.26

Podría decirse que el marxismo académico a menudo incumple estos puntos. Existe toda una clase privilegiada de académicxs marxistas, un hecho que no contribuye a una imagen pública más positiva del marxismo y, por lo tanto, del comunismo. Al mismo tiempo, esto le permite a lxs intelectuales marxistas ser abrazados por personas a quienes les gusta andar rodeadas de intelectuales, sean marxistas o no. Muchas personas celebran a Badiou y Žižek no porque estén interesadas en “la subjetividad producto de una interacción entre la singularidad de un mecanismo de verdad y una representación de la historia” o en un análisis lacaniano de las películas de Disney, sino porque Badiou y Žižek están de moda. Ambos son abrazados de la misma manera que una exhibición de arte sobre el Ejército Rojo o una tienda vintage soviética. El “comunismo” ha ganado valor de cambio porque su poder actual ha disminuido, se ha transformado de amenazante a exótico. Dice mucho que la descripción de Žižek en New Republic como el “filósofo más peligroso de Occidente” no le haya causado ningún daño; por el contrario, ha impulsado la marca Žižek. El peligro radical-chic es muy diferente del peligro real. Ya en 1994, la ruidosa banda de rock Killdozer tenía una éxito increíble con el álbum Uncompromising War on Art Under the Dictatorship of the Proletariat, repleto de trozos de arte social realista y eslóganes comunistas de la vieja escuela. Hoy incluso Žižek gana popularidad con sus numerosas referencias a Stalin, mientras que Badiou ha estado adherido a Mao por unos cincuenta años.                  

De hecho el anarquismo también ha sido domesticado en diferentes sentidos y tampoco es percibido como peligroso necesariamente. A Chomsky se le permitió hablar en HARDtalk, la A circulada se dibuja en los bienes de consumo, desde bombones hasta bolsos, y las ferias de libros anarquistas difícilmente llaman la atención de los oficiales locales y la policía. No obstante, la fuerte presencia de anarquistas en movimientos sociales hace la diferencia… Žižek parece preferir las conferencias marxistas del Partido Socialista de los Trabajadores –por lo menos un fiel reflejo de sus escritos sobre los movimientos sociales.     

Por supuesto, uno podría argumentar que lxs anarquistas están equivocadxs y que su influencia sobre los movimientos sociales hace más daño de lo que aporta. Žižek esboza algunos puntos sobre este asunto:

“Me estoy convirtiendo en un escéptico de la lógica anti-estatal izquierdista. No pasará desapercibido que este discurso encuentre eco en la derecha también. Más aun, no veo signos de la llamada “desaparición del Estado”. Todo lo contrario. Para tomar a los Estados Unidos como ejemplo, debo confesar que el 80 por ciento del tiempo, cuando hay un conflicto entre la sociedad civil y el Estado, estoy del lado del Estado. La mayoría de las veces el Estado debe intervenir cuando algunos grupos locales de derecha quieren prohibir la enseñanza de la evolución en las escuelas, y así sucesivamente. Creo que es muy importante, entonces, para la izquierda, influir y utilizar, y tal vez incluso aprovechar, cuando sea posible, los aparatos de Estado. Esto no es suficiente en sí mismo, por supuesto. De hecho, pienso que necesitamos oponernos al lenguaje de las “líneas de fuga” y auto-organización y todo esto con algo que es completamente tabú en la Izquierda hoy –como el ajo para el vampiro–, a saber, la idea de un Estado grande o incluso de grandes decisiones colectivas”27.

Noam Chomsky

Sería demasiado fácil descartar simplemente estas reflexiones. A su vez, difícilmente son ideas nuevas, Noam Chomsky ha causado durante mucho tiempo indignación entre lxs anarquistas con declaraciones como la siguiente:

“Muchos anarquistas consideran al Estado la forma fundamental de opresión. Yo pienso que esto es un error. Entre las múltiples instituciones opresivas que existen, el Estado es la menos opresiva. En el Estado, por lo menos en la medida en que la sociedad es democrática […] tenemos alguna influencia sobre lo que sucede. No tenemos influencia sobre lo que sucede en una corporación. Las corporaciones son tiranías reales. Siempre que las sociedades son dominadas por tiranías privadas, las cuales son la peor forma de opresión, las personas necesitan defenderse de alguna manera. El Estado provee alguna forma de auto-defensa”28.

En el contexto escandinavo, nos encontramos ante la ironía de que las actividades de muchxs autoproclamadxs anarquistas se han centrado en la defensa del Estado de bienestar durante los últimos años. Esto sólo está orientado a mostrar que los argumentos de Žižek no son argumentos necesariamente contra el anarquismo, solo contra la inmediata y universal abolición del Estado –la cual no todxs lxs anarquistas defienden, especialmente no si el Estado puede ser sustituido por Darwinismo Social antes que por comunidades igualitarias. Con todo, no parece necesario gritar a favor de un “Estado grande” –el Estado puede ser pequeño, puede enfocarse en la justicia social antes que en la protección de las riquezas de la clase gobernante.

La eventual meta anarquista –y comunista– continúa siendo superar el Estado. Lo anterior, sin embargo, solo puede suceder por medio de un fuerte movimiento colectivo unificado bajo un nombre común. Así pues, me parece lamentable que el anarquismo sea todavía muy a menudo “la política que no osa decir su nombre”. Por supuesto, hay una plétora de razones por las que la gente quiere deshacerse de todas las tradiciones políticas e introducir un nuevo término para su política revolucionaria. De ninguna manera me opongo a esto. Sin embargo, mientras no veamos ningún nombre nuevo y prometedor emerger, podríamos darle una oportunidad al anarquismo. Hay muy poco que perder.

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Gabriel Kuhn es doctor en filosofía, especialidad postestructuralismo, y ha publicado varios libros en la editorial Unrast (en alemán) y PM Press (en inglés) y textos en varias revistas y su propia editorial de folletos (Alpine Anarchist Productions). Sus trabajos han estado enfocados en los deportes desde el punto de vista social, los movimientos abstemios contestatarios y la subcultura punk, así como a la traducción al inglés de clásicos alemanes (Gustav Landauer y  Erich Mühsam) y episodios de la historia germana (Revolución alemana de 1918, Austromarxistas de la década de los 20,…) y la divulgación en alemania del pensamiento y las prácticas anarquistas actuales de EEUU.
En 2010 tuvo que cancelar una gira de conferencias de tres meses por Estados Unidos al estar incluído en la lista No Fly.

Iván Darío Ávila Gaitán es politólogo e investigador de la Universidad Nacional de Colombia. Dentro de sus principales campos e intereses de investigación se encuentran los estudios culturales, la biopolítica, los estudios sociales de la ciencia, la teoría queer y la teoría política contemporánea.

Notas

  1. idavilag [arroba] unal . edu . co
  2. Alain Badiou, “The Communist Hypothesis”, The New Left Review 49, January-February 2008.
    [Edición en español: La Hipótesis Comunista, Reflexiones Marginales]
  3. Alain Badiou, The Communist Hypothesis, London/New York 2010, p. 7
  4. Slavoj Žižek on HARDtalk, BBC, November 24, 2009.
  5. Badiou, The Communist Hypothesis, p. 37.
  6. Badiou, “The Communist Hypothesis”.
  7. ibid.
  8. Alain Badiou, Polemics, London/New York 2006, p. 270.
  9. Benjamin Noys, “Through a Glass Darkly: Alain Badiou’s Critique of Anarchism“, Anarchist Studies, vol. 16, no. 2, 2008.
  10. Badiou, The Communist Hypothesis, p. 155.
  11. “I am a Fighting Atheist: Interview with Slavoj Žižek“, Bad Subjects, Issue 59, February 2002.
  12. ibid.
  13. Graeber, “Referendum on Žižek?”, Open Letter, December 2007.
    [“¿Referendum sobre Žižek?“, traducido por Palimpsestos, Revista de arqueología y antropología anarquista]
  14. Alain Badiou, “The Communist Hypothesis”.
  15. Mikhail Bakunin, God and the State, Mineola, NY 1970, p. 31.
  16. Žižek!, documentary film, directed by Astra Taylor, USA/Canada 2005.
  17. “The Idea of Communism”, panel discussion at marxism 2010, London, July 4, 2010.
  18. Alain Badiou, The Communist Hypothesis, p. 260.
  19. Žižek!, documentary film.
  20. Slavoj Žižek, “Resistance Is Surrender”, London Review of Books, No. 22, Vol. 29, November 15, 2007.
    [“La Resistencia es rendirse“, traducido por Palimpsestos, Revista de arqueología y antropología anarquista]
  21. Simon Critchley, “Resistance Is Utile“, Harper’s Review, May 2008.
  22. David Graeber, “The New Anarchists”, New Left Review 13, January-February 2012.
    [Traducción al español, “Los nuevos anarquistas“, New Left Review]
  23. Richard J.F. Day, Gramsci Is Dead: Anarchist Currents in the Newest Social Movements, London/Ann Arbor, MI/Toronto 2005, p. 18.
  24. Deric Shannon, “As Beautiful as a Brick Through a Bank Window: Anarchy, the Academy, and Resisting Domestication“, in Contemporary Anarchist Studies: An Introductory Anthology of Anarchism in the Academy, Milton Park/New York 2009, p. 185.
  25. ibid., p. 184.
  26. ibid., p. 183-188.
  27. Divine Violence and Liberated Territories: Soft Targets talks with Slavoj Žižek“, March 14, 2007.
  28. Theory and Practice: Conversations with Noam Chomsky and Howard Zinn, DVD, Oakland 2010.
  29. Benjamin Noys, “Through a Glass Darkly: Alain Badiou’s Critique of Anarchism“.
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2 Comments

  1. que necesidad hay de decir lxs anarquistas en todo? por favor, es que no me extraña que a veces se quejan con tanta tontería, como si no supiéramos ya que incluyes a hombres o mujeres por igual.

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    1. Reme Valdemorro llevar razón pero lo que si te puedo decir que me han llamado machista personas del movimiento libertario por poner como ocurrió la ultima vez simplemente por ejemplo “los trabajadores de la empresa” y no decir “las trabajadoras o trabajadores de la empresa” o “Lxs trabajadorxs de la empresa” es lamentable pero es asi.
      Salud y anarquía.

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